El reverso luminoso de la América profunda
Se tiende a confundir lo que es una película antigua con una
película clásica. Una película es clásica independientemente del año en que se
rodara. Una historia verdadera es un
clásico desde el primer día que se proyectó en una sala de cine.
Reconozco que no soy un gran admirador de David Lynch. Su
filmografía tiene un buen puñado de grandes títulos como Cabeza borradora, Carretera
perdida, Terciopelo Azul o El hombre elefante. Sin embargo, también
hay muchas otras que son simples fuegos artificiales de un director con un
magnífico talento visual (Dune, Corazón salvaje, la inefable Inland Empire …). Pero en 1999 dejó de lado todas las
recurrentes obsesiones que plagan su carrera cinematográfica (quizá porque el
guión no era suyo), y realizó una película maravillosa.
